// San Valentín //

domingo, 15 de febrero de 2009

-¿Cómo que en eso habiamos quedado?, me dice César con voz confundida.

- Si poh mi amor, acuerdate que me ibas a venir a buscar... para... salir... juntos. El día del amor y todas esas cosas. Le digo un poco desilucionada, pero asumida. Mi pololo tiene mala memoria, tienes que aceptarlo, ya filo. Pensaba.

-¡Chuta, mi amor!, ya no alcanzo. Estoy haciendo unas cosas en el computador y queria bañarme y todo. Son las tres ya poh. No alcanzo.

Y ahí me quedé, con mi regalo del día de los enamorados en las manos y contestando llamados un día sábado. A mi pololo se le habia olvidado el detalle de venir a buscarme, pero qué importa... son sólo detalles. (Todas sabemos que sí importa, que son detalles, es verdad, pero QUÉ detalles)

Termina mi turno y guardo mis cosas con apuro. Tenía que llegar donde mi César, quien me esperaría en casa, para poder entregarle mi regalo. Ya no importa que se le haya olvidado, pensaba.

En ese momento recibo un llamado. Era su voz entre ruido de autos y camiones. Así no suena su casa, pensé.

-¿Dónde estás?, le pregunté.

-Por ahi, por ahí, me dice con tono burlesco pero feliz.

Pues claro. Ahi estaba, cerca de la estación de metro, a sólo unos pasos del edificio, con una rosa roja en la mano y una caja de chocolates en la otra.

- ¡Feliz día, mi amor!

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